domingo, 18 de abril de 2010

La estrategia y el medio ambiente

Conformar una estrategia ambiental en las empresas se está haciendo una necesidad cada vez más imperativa para ganar ventajas cometitivas en mercados cada vez más competitivos. La empresa que descubra los beneficios que puede constituir el medio ambiente, es una empresa con mayores probabilidad de éxito que aquellas que no tengan esta consiencia y no hagan nada por aprovechar los beneficios.

El medio ambiente constituye una serie de amenazas para las empresas en forma de presiones que ejerce el entorno sobre las mismas. Así pues, existen presiones por las expectativas sociales de desempeño ambiental, preciones de un mercado que demanda cada vez más productos verdes, presiones financieras en las que se hace cada vez más decisivo para la consecución de recursos y seguros el alto desempeño ambiental, y finalmente presiones legislativas.

Pero el medio ambiente también constituye una serie de oportunidades que pueden aprovecharse para crear ventajas competitivas. Estas oportunidades pueden ser de dos tipos: 1) La creación de nuevos negocios y 2) la mejora de la posición competitiva. La mejora de la posición competitiva se puede lograr, por ejemplo reduciendo los desperdicios de insumos como energía, agua y otros recursos naturales, generando productos más sanos o mejorando los procesos productivos.

La estrategia ambiental, entendida como la determinación de objetivos de largo plazo y de acciones y recursos para lograrlos , se determina por la situación actual de la empresa y por la situación esperada en el futuro y debe apoyar al posicionamiento global de la compañía.

La estrategia ambiental de la empresa tiene cuatro componentes básicos a considerar: la eficiencia en costos e insumos; el cumplimiento normativo; la satisfacción de las expectativas de la comunidad y las tendencias de mercado en productos y procesos. El objetivo fundamental de esto es conectar al medio ambiente con la estrategia global de la empresa, para ello se proponen los siguientes pasos:

  1. Un examen de los insumos, procesos, canales de distribución y demanda de la empresa.
  2. La identificación de las leyes y regulaciones a ser cumplidas
  3. La investigación de las mejores prácticas de la competencia y la evaluación del grado de acercamiento de la empresa a estas prácticas
  4. La evaluación de la importancia relativa de los diferentes criterios de desempeño ambiental.
  5. La determinación de los objetivos y metas (cuantitativas) de desempeño ambiental en la empresa.

La estrategia tendrá como resultado el mejor enfrentamiento a la competencia que, cuando consiste en empresas multinacionales con alta capacidad de acción representa una amenaza para la empresa. Un desempeño ambiental aceptable para todos los agentes que inciden en la empresa, como la comunidad, el gobierno y las instituciones financieras, puede mejorar su posición competitiva con respecto a competidores extranjeros. Los beneficios a conseguir se resumen en:

  1. Ahorro de costos por eficiencia en el uso de insumos
  2. Mejor imagen de la empresa
  3. Mayor preferencia del mercado por los productos de la empresa
  4. Surgimiento de nuevos negocios
  5. Mejora en procesos productivos

Las estrategias que pueden adoptarse por partes de las empresas pueden ser corporativas, de negocio y por área funcional (marketing, producción, finanzas, recursos humanos...) ; en función de la legislación; contingentes (dependen de la situación) o de diferenciación, y dependen de dos condiciones: el potencial de la empresa para aprovechar las oportunidades y el riesgo o impacto ambiental de las actividades.

Posteriores entradas van a tratar sobre las diferentes estrategias específicas que pueden adoptarse en relación el medio ambiente.

miércoles, 31 de marzo de 2010

La administración del medio ambiente

No cabe duda que en el argot administrativo, cada vez es más común escuchar o leer las palabras ambiental o medio ambiente. Es por que el medio ambiente se presenta como una amplia gama de oportunidades y jerce una serie de presiones a las empresas, a grados nunca antes vistos. Esto hace que vivamos actualmente, ya no una época de cambios aislados, sino un cambio de época determinado por la forma en que se hacen ahora los negocios: conceptos como la responsabilidad social empresarial y la gestión ambiental se están involucrando en el que hacer cotidiano de las empresas y la administración.

Resulta importante entender que esta nueva concepción y la toma de conciencia de la importancia y la urgencia de producir de forma sostenible, se tiene que realizar de una manera que, no se limite al cumplimiento de exigencias legislativas o presiones sociales y de mercado, si no que se adopte al medio ambiente como parte de la estrategia corporativa de las empresas. El medio ambiente debe alinearse y trabajar con la empresa. Misión, visión, valores y políticas deben estar ligados a las consideraciones del cuidado del medio ambiente y eficiencia en el uso de la energía y los recursos naturales, que son la base de la producción.
No puede haber una integración de esta naturaleza si no existe un compromiso por parte de los decisores de nivel superior en la empresa, los líderes la organización.
Estas consideraciones ambientales llevan beneficios intrínsecos a la empresa tales como: mejor imágen corporativa, mayor ganancia de mercado, ahorros en costos directos e indirectos, menor riesgo de multas y sanciones, entre otros.
La administración ambiental se presenta entoces como una serie de oportunidades que pueden aprovecharse de manera inteligente con instrumentos tales como:
  • La evaluación del impacto ambiental
  • El análisis del ciclo de vida de productos
  • La formación y educación ambiental
  • Los sistemas de gestión ambiental
  • Las auditorías ambientales
  • El ecodiseño de productos y servicios
Entre otros...

martes, 9 de marzo de 2010

El Capitalismo Natural: Una Nueva Forma de Hacer Negocios

En 1999; Paul Hawken, Amory B. Lovins, y L. Hunter Lovins publicaron un artículo titulado: A Road Map For Natural Capitalism (Una ruta para el capitalismo natural), en la revista Harvard Buisines Review. Este nuevo enfoque tiene el objetivo de construir estrategias de negocios radicalmente más productivas en el uso de recursos naturales y resolver de forma rentable muchos problemas ambientales desde la administración de las empresas. El gran objetivo es proteger a la biósfera y al mismo tiempo mejorar la rentabilidad y la competitividad de las empresas, lo que brinda beneficios tanto a los agentes económicos del presente como a las futuras generaciones.

A la nueva forma de hacer negocios se le llama capitalismo natural debido a que es en lo que el capitalismo debería convertirse si se valora apropiadamente la mayor categoría de capital: el capital natural, es decir, el conjunto de recursos naturales y servicios ambientales que proporcionan los ecosistemas. El capitalismo natural implica cuatro grandes cambios en las prácticas de negocios, que están fuertemente relacionados.

1. Incrementar dramáticamente la productividad de los recursos naturales, es decir, reducir el desperdicio de recursos y, por consiguiente, la contaminación, para aumentar la productividad de los recursos, de dos formas posibles: 1) implementando el diseño mediante pensamiento sistémico, que se basa en considerar el sistema industrial como un todo y realizar pequeños cambios al final de la cadena productiva, que resulten en grandes cambios al principio de la misma; y 2) Adoptar alternativas tecnológicas innovadoras que sean amigables con el medio ambiente.

2. Rediseñar la producción de acuerdo a principios biológicos, esto es, implementar sistemas industriales cerrados, que prevengan totalmente el desecho de residuos, en los que cada salida del sistema productivo regrese al medio ambiente como nutriente, tal como la composta, o se convierta en un insumo para crear otros productos.

3. Cambiar el modelo de negocios de aquel que se centra en la venta de productos hacia aquel que consideran la oferta de servicios integrales y aseguren la continuidad en la satisfacción de necesidades. Vender iluminación más que lámparas incandescentes, por ejemplo.

4. Reinvertir en capital natural. Las empresas deben restaurar, sostener y expandir los ecosistemas del planeta, de tal forma que puedan producir sus servicios vitales y los recursos biológicos sean más abundantes.

El gran objetivo del capitalismo natural no se ha logrado como debería debido a que los mercados están llenos distorsiones y existen incentivos económicos que no permiten que las empresas tomen decisiones que conduzcan a un uso más racioanal de los recursos. Los ejemplos más evidentes de esto son la forma en que las empresas asignan los recursos y toman decisiones de compra basados en sus costos iniciales más que en el costo del ciclo de vida completo, así como las formas en que los gobiernos configuran sus políticas y fijan los impuestos. Las prácticas comunes en los sectores privados y públicos recompensan sistemáticamente a las compañías por el gasto de recursos naturales y las penalizan por aumentar la productividad de los mismos.

Sólo mediante el cambio de la maquinaria por trabajo y la reintegración de las metas económicas con las metas ecológicas sería posible realizar el cambio. Los gobiernos y la industria deben convencerse de que trabajar con la naturaleza es más productivo que trabajar en contra de ella.